Por qué hacer dieta no sirve para adelgazar

por | Autoestima Corporal, Dejar de fumar

Es común que cuando alguien quiere adelgazar se ponga a sí misma “a dieta”, esto es, o bien seguir una metodología determinada cuando come ( no mezclar hidratos con proteinas, evitar comer grasas, azúcares, contar las calorías, etc.), o bien restringir lo que come por “sentido común” (=comer menos)

Escuchamos decir “ponte a dieta”, “estoy a dieta”, “me voy a poner a dieta»… A nivel mental vamos a ver por qué no funciona esta manera de pensar y relacionarnos con la comida para conseguir el objetivo de perder peso.

Quizás alguna vez hiciste dieta y adelgazaste. Y…¿qué pasó más adelante? En la mayoría de los casos las personas que hicieron dieta después recuperaron el peso perdido. Vamos a ver también por qué ocurre esto.

  1. PROHIBIR ALIMENTOS = AUMENTAR DESEO

Cuando estás a dieta restringes ciertos alimentos. Por ejemplo: “puedo comer lechuga y verduras y no hamburguesas o frutos secos”. Te autoimpones comer unos alimentos y te prohibes otros.

Cuando nos prohibimos comer lo que sea, a la vez que hacemos un ejercicio de voluntad estamos generando un deseo que va creciendo y creciendo. Para la mente no existe el NO. Es decir, que si me autoimpongo NO comer chocolate, en mi mente se aparece una y otra vez el chocolate, por el simple hecho de mencionarlo y pensarlo.

He acompañado a muchas personas en conflicto con sus cuerpos, y siempre recuerdo con cariño a una clienta que decía  «a mi no me gusta el chocolate, pero cuando estoy a dieta sólo pienso en comer chocolate”. Al prohibirse comer chocolate éste aparece en su mente una y otra vez.

Así pues, prohibirnos comer alimentos, en lugar de favorecer que no lo comamos, genera el deseo de comerlo. No funciona. Es como decirle a un niño pequeño que no se suba en la silla: “no te subas a la silla, no te subas a la silla, no te subas….” ¿a dónde va? A subirse a la silla. Igual funciona nuestra mente.

2) ANSIEDAD POR LA COMIDA

Quizás estás pensando…bueno, pero… ¡si no me lo prohibo estaré todo el día comiendo patatas fritas, o bombones, o pizzas!

Cuando nos prohibimos comer ciertos alimentos, ya hemos visto que aparecen en nuestra mente de manera automática y reiterada. Y bueno, los vamos rechazando con gran fuerza de voluntad, y con suerte no los comemos y nos sentimos satisfechos.

Sin embargo, esos alimentos prohibidos al aparecer una y otra vez en nuestros pensamientos, y negarnos a comerlos, el resultado es que estamos generando ansiedad por comerlos: lo deseo…pero no puedo comerlo…lo deseo…pero mejor no lo como…ojalá…pero no….sólo un poquito…mejor no…etc.. Este vaivén de pensamientos e intenciones hace que sintamos ansiedad. Tarde o temprano ¿sabes qué pasará?

Muchísimas personas dejan de prohibirse alimentos y automáticamente desaparece la ansiedad que sentían hacia cierta comida. Luego veremos cómo hacer esto.

3) EL ATRACÓN

Inevitablemente, antes o después de finalizar la dieta, nos dirigiremos a los alimentos prohibidos con mucha ansiedad. Ansiedad que se ha ido generando cada vez que los hemos prohibido. Y no comeremos un poquito de chocolate, bollos o chorizo. Nos comeremos todos los que se nos pongan por delante, porque recuerda, estás comiendo desde la ansiedad generada hacia este alimento.

Esto es algo mental. Cuando aprendemos a escuchar el cuerpo, el comportamiento es diferente. Cuando vinculamos lo que comemos con lo que nuestro cuerpo necesita evitando prohibirnos nada, se genera un equilibrio hermoso que nos lleva a comer lo que necesitamos, satisfaciendo también nuestros deseos.

Vamos a ver cómo es esto:

  1. Si me apetece un dulce, soy consciente de las sensaciones de mi cuerpo cuando  lo quiero, lo como conscientemente y lo saboreo, entonces lo disfruto y dejo atrás la culpa, entonces no sólamente aporto nutrientes a mi cuerpo, sinó que me he regalado un momento de placer (suponiendo que disfrute ese dulce, también puedo descubrir que la realidad de comer ese dulce no es tan satisfactoria como yo creía). 
  2. Una vez he tenido este momento de goce además del dulce en el cuerpo, ya no voy a necesitar más este alimento. Mi cuerpo pedirá otras cosas, y mi mente también.

Sin embargo, puede ocurrir que comas esos dulces desde la mente, y ni siquiera los saborees completamente cuando los comes, disfrutando del hecho de estar comiéndotelo pero pasando por alto las sensaciones físicas de placer en tu cuerpo. Escuchar nuestro cuerpo es clave para nutrirnos con aquello que necesitamos y equilibrar nuestra alimentación.

4) PASAR HAMBRE NO FUNCIONA

Cuando pasamos hambre física, esto es, que nuestro cuerpo pide alimento pero no se lo damos porque queremos comer menos para adelgazar, lo que conseguimos es activar nuestra parte más instintiva, y suele llegar un momento que comeremos descontroladamente debido a nuestro instinto de supervivencia.

Por lo tanto, restringir no funciona a la larga. Es como poner un parche en un pinchazo de una rueda. Puede que parezca funcionar en un primer momento, y nos sirva para recorrer un tramo del trayecto,  sin embargo a la larga no funcionará y necesitaremos cambiar la rueda. De esta manera restringir puede que parezca funcionar en un primer momento, no obstante, a la larga,  habituar nuestra mente y cuerpo a la negación, provocará efecto rebote ya que estamos dejando de atender señales importantes relacionadas con lo que anhelamos y necesitamos.

Y no se trata de “darnos todos los caprichos que queramos”, estoy hablando de hacer las paces con la parte de nosotros que anhela ciertos alimentos. Ni restringir ni convertirnos en esclavos de esa parte de nuestra mente. Hacer las paces es el camino que nos lleva al equilibrio.

5) LUCHA ENCUBIERTA

Muchas personas expresan no vivir en lucha con la comida, dicen “yo no me prohibo nada”, comen lo que les apetece y no viven con la sensación de restricción. Sin embargo ocurre que aunque comen lo que les apetece, conviven con un sentimiento de culpa por hacerlo, en las conversaciones con estas personas suele aparecer el “no debería comerlo” “sería mejor que no lo comiese” “ya sé que no me conviene” etc.

Esta es otra forma sutil de prohibirse ciertos alimentos: la prohibición está, aunque se la saltan todo el tiempo.

Cuando me refiero a hacer las paces, a evitar prohibir alimentos, no me refiero a saltarnos prohibiciones, sino a desactivarlas. Y esto se consigue primero, tomando consciencia de cómo me prohibo ciertos alimentos, y segundo empezar a comer lo que antes prohibíamos con una actitud amorosa, disfrutando de la comida y sobre todo saboreándolo lentamente, para que no sólo disfrute la mente, sino también el cuerpo (sensaciones en la boca: texturas, sabores, etc.). Este proceso de volver a comer lo que te has restringido durante mucho tiempo puede requerir de cierta práctica, y en algunos casos, de ayuda profesional.

6) EL DIÁLOGO INTERNO

La relación que tenemos con nuestro cuerpo está también relacionada con cómo nos hablamos a nosotras mismas. ¿Qué me cuento sobre mi cuerpo? ¿qué me digo cuando ingiero uno u otro alimento? ¿me miro en el espejo y me digo algo agradable, o me castigo por no ser cómo creo que “debería”?

Este aspecto es interesantísimo, y clave, para poder lograr sentirnos personas satisfechas viviendo en nuestros cuerpos. Hay personas que logran adelgazar hasta un peso que consideran adecuado, y sin embargo siguen sintiendo insatisfacción. Por tanto, nuestro diáglogo interno será esencial para tener una relación armoniosa con nuestra cuerpo e imagen corporal.

Por eso tomar consciencia de qué pensamos y cómo nos hablamos es tan importante para vivir en paz con nosotras mismas y nuestro cuerpo. Hay ocasiones que esta parte es muy intensa, quizás desde que eras una niña o niño has recibido mensajes (y has repetido y perpetuado) de lo “inadecuado» de tu aspecto. Transformar estos mensajes, es un aspecto más en el proceso de cambiar la relación con nuestro cuerpo y la comida, más allá del peso que tengamos.

7) SOLUCIONES

El camino hacia lograr vivir en paz con el propio cuerpo, es único. Hay tantos caminos como personas. Por eso es importante respetar el camino que estás haciendo. Si estás leyendo estas líneas seguramente ya estás en ese camino, aunque todavía no estés observando los resultados que deseas.

  • Así que para empezar, aceptar y respetar el camino propio es paso número 1.
  • Escuchar las sensaciones del cuerpo, en el estómago cuando vas a comer, en la boca mientras saboreas, el nivel energético después de comer, etc.
  • Evitar prohibirte alimentos, y comerlos desde el disfrute y la escucha del cuerpo. (Recuerda que esto es un aprendizaje, y puede que necesites ayuda para logralo).
  • Tratarse con cariño: alguien que quiere hacer un cambio en su vida va a transitar espacios nuevos, y es natural sentir miedo e incertidumbre en el proceso. Por este motivo es tan importante ser cariñoso con un@ mism@.

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