Vivimos en un contexto exigente, con muchas de nuestras horas (cuando no todas) organizadas, y en la era del hacer-hacer-hacer. Tal es así que muchas veces cuando no haces algo concreto o no tienes un plan puede que sientas culpa, ya que hemos interiorizado que lo que hay que hacer es estar siempre en actitud proactiva, siempre ocupad@s.
En este contexto es complejo cuidar verdaderamente de un@ mism@: hemos naturalizado la vida con estrés, vivir con ansiedad… Y es frecuente que sólo paremos cuando los niveles son tan altos que petamos y ya ni nuestro cuerpo ni nuestra mente pueden continuar ese ritmo.
El contexto favorece esto, sin embargo la buena notícia es que entre todas las personas sostenemos y reforzamos estos mensajes y formas de hacer, y si cada un@ asumimos nuestra propia responsabilidad podemos crear entornos más amorosos y respetuosos con nuestras propias necesidades, con nuestra propia naturaleza.
Vamos a ver cómo desde la responsabilidad individual puedes tomar las riendas de cuidar de ti, tu cuerpo, tu mente y armonía vital.
1) Aprender a escucharte
Este aprendizaje no nos lo mostraron en la escuela, incluso puede que según cómo te suene rarísimo, o quizás tienes una idea de a qué debe referirse pero no tienes la práctica.
Esto tiene todo el sentido si vemos de qué epocas históricas venimos, en los que lo importante ha sido muchas veces sobrevivir, tanto en periodos de guerras, como periodos en los que se castigaba el pensamiento crítico y salirse de la norma.
Ahora bien, afortunadamente estamos ahora en un momento en el que tenemos acceso a mucho conocimiento y a la generalización de éste. También tenemos formas y espacios para poder expresar opiniones distintas a la norma, así que podemos permitirnos indagar en nosotr@s mism@s.
¿Cómo se hace eso de escucharse?
No hay una única forma en cómo puedes aprender a conectarte y escucharte a ti mism@, y qué funciona mejor en tu caso es algo que deberás descubrir a través de tu propia experiencia, ahora bien, te quiero contar aquí algunas fórmulas que puedan servirte para inspirarte a construir esta hermosa relación y comunicación contigo, con tu verdadera esencia.
1.1) Pasar tiempo a solas
Esto puede abrumarte si no tienes la costumbre, pasar un tiempo a solas de calidad, sin nada que hacer más que estar contigo puede ayudarte a conectar contigo, tu creatividad, tu esencia, tu voz más íntima.
Si es difícil para ti puedes quizás empezar pasando unos 10 minutos sentad@ en un banco, sin más que hacer que estar ahí, mirando el cielo, a las personas pasar, evitando mirar el móvil, leer o escuchar música. Estar ahí contigo, y tus pensamientos.
Si es angustiante para ti hacer esto, porque estás muy activad@ y se te hace insoportable, puedes dejar esta práctica para otro momento. Recuerda seguir tu ritmo también en estas prácticas de reconexión.
1.2) Permitirte equivocarte y dudar
Si no tienes la costumbre de escucharte, lo primero que oyes cuando estás a solas sean quizás todas las voces que has interiorizado de tu entorno, de las redes sociales, de tus ideales… Y habrá veces que puede que no sepas diferenciar entre tu propia voz y la voz interiorizada del entorno.
Esto está bien, la duda es imprescindible para crecer, para aprender habilidades nuevas, puesto que ponemos en cuestión lo antiguo, lo que funcionó antes no tiene por qué ser lo mejor de ahora en adelante.
1.3) Encontrar tu propio camino
Encontrar tu propia via de comunicación contigo, ¿qué es más fácil y natural para ti? Hay personas que disfrutan con la escritura, o les resulta más sencillo si escriben lo que piensan, otras les va pasear y pensar, quizás lo tuyo es el dibujo, el collage o la jardinería, a lo mejor te va la meditación, oración o contemplación, o hacer alguna actividad que te encanta y te conecta con quién verdaderamente eres.
¿Qué te ayuda a conectarte contigo? ¿qué te sirve para sintonizarte con tu verdad?
2) Tolerar la frustración: cuando no sales como quieres
¡Ay, la frustración! Para poder trascender la frustración necesitamos poder vivirla, y bueno, ¿cómo te acompañaron de niñ@ a atravesar tus frustraciones?
Quizás pudiste estar acompañad@ y te guiaron y comprendieron cuando esta energía tan potente se apoderaba de ti, y quizás aprendiste a manejarte en esos momentos y ahora te sabes acompañar.
O quizás fuiste reprimid@ a no expresar tu frustración, a que se te pidiera demasiado deprisa que comprendieras que no pasaba nada por no conseguir lo que querías, y ahora te sigues repitiendo que no pasa nada pero tu cuerpo se enciende y es muy incómodo para ti no saber qué hacer con esto.
O a lo mejor te compraban algo o compensaban de algún modo para que dejaras de sentir esa emoción incómoda.
Estoy, evidentemente, simplificando muchísimo, ya que siempre hay tantísimas experiencias como personas, sin embargo encontramos patrones que se asemejan, y puede servirte comprender que la frustración es una forma en la que tu cuerpo y mente reaccionan ante la constatación de la no consecución de una idea u objetivo.
Sentir esto es natural, saludable y es una forma en la que te movilizas para poder recalibrar tus acciones para continuar adelante con lo que deseas.
Por tanto, es importante poder darle un espacio a esta frustración, escucharla y acompañarla. Porque en esa energía hay impulso, hay dirección, y si le añades el ingrediente de la amabilidad, podrás seguir avanzando. Si por el contrario te castigas, te lamentas, y te reprochas utilizas esa energía poderosa en contra de ti y tu objetivo.
Y ¡ojo! no estoy diciendo que no puedas o debas castigarte o reprocharte, ya que esto seguramente es automático y no lo decides conscientemente. Sin embargo, al darte cuenta de estas dinámicas y añadirles de nuevo el ingrediente de la amabilidad, podrás reconducirlas, si ese es tu deseo.
3) Autocompasión: amor hacia ti también en esos momentos difíciles
Y bueno, quizás pensarás: Si, Sonia, ser cariñosa con una, compasiva, amable…bla bla bla.
Hay momentos en los que añadir la amabilidad y compasión es un verdadero reto, así que qué maravilla que podamos no conseguirlo y aún y así dejarnos estar en paz con nosotr@s. Quizás te has catigado, machado o enfadado muchísimo contigo, y quizás estás rabios@ o enfadad@. A veces un@ no sabe o puede manejar esta energía potente, y eso está bien también.
Que puedas encontrar la forma de cuidarte, quizás con un masajito, un paseo, un té que te encante, un rato de desconexión y darte la tregua de otro día será mejor.
4) Observar las partes internas que tienen objetivos diferentes
Respetar el ritmo propio no tiene que ver con la autocomplacencia con la resignación o con conformarse.
Cuando hablo de respetar el propio ritmo, me refiero a escuchar lo que verdaderamente te viene bien en este momento de tu vida, en esta circunstancia concreta, y respetando tus propios valores.
Puede que quieras acabar un trabajo antes de las 12h, pero te cuesta mantener la concentración, por el motivo que sea. Y bueno, va a aparecer frustración si no sale cómo quieres, también puedes recalibrar qué otra hora puede ser factible, o puedes castigarte o enfadarte contigo por no haberlo conseguido.
En este ejemplo concreto, habrá que ver cuál es tu ritmo, si tu mente necesita un descanso y por eso no puedes continuar concentrad@, tu propio ritmo te indica ese descanso.
Si no hay otra y necesitas acabar ese trabajo a las 12h, puedes aflojar el nivel de exigencia y sacar el trabajo tal como pudiste hasta esa hora, sabiendo que tu ritmo te permitió ese nivel de calidad.
La frustración por no haberlo conseguido como quieres o tenías previsto, que como ya dije es natural y saludable, puedes verla y acompañarla para idear otro plan acorde a tus necesidades para la próxima ocasión.
Quiero decir que evidentemente hay una parte de ti que quiere las cosas de un modo, quizás influenciad@ por tu entorno, por una forma de hacer que vienes desarrollando hace tiempo, y a la vez tu propio cuerpo y mente requieren de unas necesidades que no se ajustan con esas exigencias. Ajustar ambos deseo y necesidad será el reto, y el aprendizaje.
5) Evitar la comparación con otras personas
¡Ay, la comparación! Esa forma en que puede llevarnos a perder tanta energía y a ser injust@s con nosotr@s mism@s!
Te comparaban en la escuela debes hacerlo como lo hacen todos, te compararon con tus herman@s o prim@s él/ella puede hacerlo, tú también.
Y bueno, en muchas ocasiones puede resultar inspirador y motivador ver cómo otras personas logran metas y de ahí sacar energía para conseguir las tuyas.
Sin embargo, si te das cuenta que te castigas y sueles salir perdiendo en las comparaciones, mi sugerencia es que puedas aprender a evitarlas. Haré un post más adelante sobre esto.
En realidad nadie sabemos la historia detrás de cada persona, la historia personal, familiar, social, qué habilidades tiene, cuando nos comparamos es como si comparamos peras y kiwis, que son diferentes frutas, tienen formas distintas, gustos diversos.
Aunque tengamos edades parecidas, en contextos similares, con formaciones idénticas, podemos tener y requerir necesidades diferentes para desarrollarnos y conseguir nuestros objetivos. Ojalá naturalicemos esto.
Así que mi invitación es a validar, cuidar y honrar tu camino, tus dones y dificultades, porque no hay nadie igual que tú en este mundo, y según yo lo veo, te tocó hacer de guardián o guardiana de quién eres, y como eres, en este preciso momento.
Resumiendo
Todo lo que describo en estas líneas son acciones individuales, son acciones que puedes llevar a cabo desde tu autonomía personal, desde tu responsabilidad individual. Ahora bien, debemos tener en cuenta que el entorno en el que nos encontramos está en contínua influencia sobre nosotr@s igual que nosotr@s sobre el entorno, por lo que acompañarte y elegir entornos en los que la autoescucha sea la norma o un aspecto importante te ayudará a poder conectarte contigo mism@.
Te deseo un amable,vibrante y cálido encuentro contigo mism@, con tu auténtica naturaleza, y que puedas maravillarte y sorprenderte de la magia de estar conectado con quién un@ en esencia es.
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Un abrazo.